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| 4 de noviembre del 2002 |
Panorama electoral: escenario abierto
Carolina Broner
Vacío: La decadencia de los partidos tradicionales y el creciente sentimiento antiimperialista en América Latina resaltan la urgencia de una opción de masas en Argentina. Escenas y detalles de un tiempo de ruptura.
El mapa político argentino tiene condimentos para todos los gustos: Dentro del PJ y hacia afuera se libran batallas de circo que incluyen muertos mediáticos, internas postergadas, congresos caprichosos y polémicas absurdas sobre supuesta discriminación sexista. El gobierno se esfuerza en esbozar sus logros en una carrera que los medios pintan de disputa interna pero que no hace más que poner en pantalla a las distintas fracciones de la burguesía. El radicalismo parecería estar muerto y enterrado si no fuese por los estertores de sus diputados y senadores negociando leyes y medidas antipopulares en el Congreso. Mientras Chacho Álvarez vuelve a escena con una autocrítica imposible; mientras Elisa Carrió y el ARI se aprestan a lanzar candidatura y programa; mientras la CTA debate el documento de su próximo congreso y estudia su viraje hacia la construcción de un movimiento político; mientras la izquierda tradicional sigue miope y mirando hacia el interior de sus sectas, el terreno continúa abierto, posible para derechas e izquierdas, pero aún vacío. De internas, logros y batallas televisadas Las disputas en el interior del peronismo cobraron un notable protagonismo mediático en los últimos tiempos. El histórico enfrentamiento entre los sectores del capital que representan Carlos Menem y Eduardo Duhalde, tuvo cuotas de color exasperantes. Con las denuncias contra el cura Grassi por abusos a menores, el grupo Clarín se encargó de barrer con uno de los últimos exponentes mediáticos del menemsimo, dejando para Daniel Hadad y canal 9 el papel de abogado defensor. Pero aún hay más. Durante la semana pasada, algunos operadores del gobierno elaboraron una lista con los logros de la gestión que, acompañada de algunas encuestas sobre intencionalidad de voto y evaluación de la administración Duhalde, fue trabajada por los grandes medios como un capítulo más del culebrón Menem-Duhalde, pero que en verdad esconde un espaldarazo para Adolfo Rodríguez Saá. El puntano sigue primero en las encuestas, a pesar de los altos porcentajes de abstencionismo, con su protofascista Frente Nacional y Popular. La mentada lista no es más que un detalle de presagios incumplidos. Trabaja sobre la base de lo dicho al asumir Duhalde y la situación tras diez meses de gestión. Entre los "logros" del gobierno se menciona: las estimaciones indicaban un dólar de entre 8 y 17 pesos, mientras que la divisa estadounidesnse ronda los 3,50 pesos. Que se marchaba aceleradamente hacia la dolarización, que se sostenía que quedarían sólo bancos y hay ochenta; que se calculaba un déficit fiscal de entre y mil millones, mientras que el déficit actual es de 5.400. Que habría hiperinflación y la inflación anual rondará el 40 por ciento, entre otros tantos logros. Nada se dice de las abrumadoras cifras de desempleo, ni de la licuación brutal del salario, ni del aumento de las tarifas, ni del crecimiento de la deuda pública. Nada. Y el circo sigue. Las internas del PJ fueron suspendidas por disposición de la justicia electoral. No es un hecho menor que ese tribunal esté a cargo de la jueza María Romilda Cervini de Cubría. El Congreso del PJ es poco menos que una arena romana, en la que la figura de Carlos Reutemann reaparece como gladiador estrella. Los bloques justicialistas se desgranan en las distintas legislaturas y las senadoras del PJ argumentan razones de género para no dar quorum. Todo vale nada y viceversa. La oposición ausente El triunfo de Lula en Brasil empujó a los medios a poner sus ojos en buscar potenciales candidatos a conformar el PT argentino. Los elegidos, al menos para el diario Página/12, fueron Elisa Carrió y el dirigente de la CTA Victor de Gennaro. La diputada del ARI está pronta a lanzar su candidatura a la presidencia y presentó un programa de gobierno que tiene como ejes centrales "un shock redistributivo en base a tres planes sociales básicos, la recuperación del control de los recursos petroleros a través de la revisión de los contratos, la renegociación de la deuda y la discusión de su legitimidad en tribunales internacionales, y una profunda reforma constitucional". Por su parte, la CTA se encuentra en plena etapa pre Congreso y lleva varios meses discutiendo un documento que tiene como columna vertebral la transformación de la Central en un movimiento político. Los puntos centrales del plan de acción no muestran grandes diferencias con los expuestos por el ARI: "shock redistributivo en base al Seguro de Empleo y Formación, la asignación universal por hijo y para mayores de 60 y 65 años. Freno a la fuga de capitales, control del mercado cambiario, administración del valor dólar en función del crecimiento, y reforma monetaria a través de la emisión de una moneda no convertible. Revisión de la apertura comercial y regulación del capital extranjero. Reforma tributaria: eliminación de las exenciones de Ganancias, restitución del impuesto al patrimonio y los aportes patronales. Renacionalización y control público de áreas privatizadas. Políticas pro reactivación: reindustrialización, reactivación de la obra pública y desarrollo de las economías regionales. Renegociación de la deuda poniendo en discusión la fuga de capitales. Readecuación de la relación capital-trabajo con nuevas formas de organización sindical." En tanto, la izquierda tradicional no se ha mostrado más que para discutir los candidatos de un potencial frente -de izquierda, claro- sin entender que la actual situación nacional, exige con urgencia la construcción de una herramienta de masas capaz de contener a las distintas expresiones populares existentes y de oponer, con fuerza y representación real, un freno al riesgo fascista que supone este vacío. |
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