| Portada | Directorio | Buscador | Álbum | Redacción | Correo |
|
|
|
| 30 de diciembre del 2002 |
La Insignia. España, diciembre del 2002.
Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional española, considera que el Gobierno estadounidense quiebra la legislación internacional y el propio Estado de Derecho con sus decisiones sobre el Tribunal Penal Internacional, los presos de Guantánamo y la licencia para matar presuntos terroristas, que definió como «aberración totalmente ilegal».
En una entrevista concedida el pasado domingo al diario español El País, Garzón afirmó que Bush ha logrado convertir el Tribunal Penal Internacional en papel mojado y que ha utilizado los efectos del 11-S para generar un clima de impunidad a su favor. «En el ámbito de los efectos negativos del 11 de septiembre tenemos, por ejemplo, las teorías de la guerra contra el terrorismo, de la seguridad, el eje del mal. Y ahora viene la guerra contra Irak. Una guerra esencialmente injusta para el pueblo iraquí, un grave atentado contra la humanidad», afirmó el juez, para añadir después que «a Bush no le interesa establecer un régimen de respeto de derechos humanos en Irak; lo que quiere es, insisto, el petróleo, un cambio en la estructura de poder regional». Garzón también criticó que EEUU utilice el terrorismo como excusa para defender sus intereses y muestre poca o nula cooperación con los países que llevan sufriéndolo desde hace décadas, como España: «la respuesta desde la otra parte del Atlántico o no llega o lo hace tarde, y, en todo caso, es incompleta. Nosotros no sabemos nada de lo que sucede en Estados Unidos. ¿Qué datos tienen? Nos enteramos por los periódicos. Se ha pedido información a Estados Unidos a través de comisiones rogatorias. También queremos interrogar a ciertos personajes que, sospechamos, están ahora en suelo norteamericano; pero de momento el éxito es más bien escaso». «Allí, en EE UU, la información está en manos de los organismos de inteligencia, e incluso para otras agencias es complicado obtenerla. Además, la información o inteligencia, como juez, no me vale, y no puedo olvidar que, cuando hay personas privadas de libertad, una cooperación tardía se convierte en una falta de la misma, y los efectos pueden ser perversos y atentatorios a principios fundamentales.» Sobre la lucha contra la banda terrorista ETA, el magistrado recordó que a diferencia de lo que sucede en EEUU, «en España se respeta escrupulosamente el Estado de Derecho». «La lucha contra ETA no es una persecución ideológica. En ningún caso. Lo que no se acepta, lo que no se puede ni se debe aceptar, es la violencia, los tiros, la coacción.» «Cuando aplicamos la ley para desarticular su estructura no estamos forzando la ley. Creo intuir por dónde va su planteamiento. Lo que me está preguntando es: ¿no aplica usted la ley de manera extensiva porque cree que, siendo su causa una causa justa, está legitimado para hacerlo? Nunca el fin justifica los medios. Lo que hacemos es, simplemente, recorrer el camino que va del atentado concreto a toda la constelación de ETA, y aplicar la ley en toda su extensión. Nada más, ni nada menos.» |
|