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La insignia
12 de diciembre del 2002


Tras la pista del petróleo


__Especial__
EEUU en guerra
Xavier Caño Tamayo
Agencia de Información Solidaria (AIS).
España, 12 de diciembre.



Aunque Sadam haya aceptado a los inspectores de la ONU, tras el número patriotero del parlamento iraquí pidiendo que no se les permitiera entrar en Irak, los planes de guerra de Bush y Blair continúan adelante. Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, ha vaticinado que EE.UU. atacará Irak la próxima primavera y sostiene que Sadam Husein "no puede virtualmente hacer nada para reducir las probabilidades de un ataque". Eurasia Group es una consultora con sede en Nueva York y Londres especializada en el análisis de riesgos políticos e investigación industrial en los mercados emergentes.

¿La proclamada voluntad de lucha contra el dictador Sadam que oprime a su pueblo sería la misma si Irak no dispusiera de reservas de 300.000 millones de barriles de crudo, según Tha Hmud, ministro de Energía iraquí? Imaginemos que la riqueza de Irak fueran campos de girasoles, cereales, frutales, ganado y artesanías, pero también estuviera sojuzgado por el dictador Sadam Husein. ¿Qué harían EE.UU. y el Reino Unido?.

La decisión estadounidense de llevar a cabo la guerra contra Irak corresponde, como en 1990, a una estrategia que definió Margaret Thatcher: "Hemos de acabar con el régimen nacionalista revolucionario árabe de Sadam". La dama de hierro no dijo que había que acabar con un dictador; el uso de los adjetivos traicionó a la Thatcher: Sadam, por nacionalista, revolucionario y árabe, es un obstáculo para la hegemonía occidental en la región; una región rebosante de petróleo, por cierto.

En 1991, un nutrido grupo de intelectuales y defensores de los derechos humanos, presididos por el ex fiscal general Ramsey Clark, juzgaron en EE.UU. a los dirigentes responsables de la Guerra del Golfo, la que desencadenó papá Bush. Los declararon culpables y argumentaron que "el verdadero objetivo del Gobierno de EE.UU. es el retorno a un pasado dorado en el que ellos y algunos países europeos saquearon a su gusto los recursos de Oriente Medio".

Pero ¿acaso Sadam no es un tirano, un dictador? Cierto, tan dictador y tan tirano como otros: el rey de Arabia Saudí, sin ir más lejos. ¿Acaso China es una democracia? Y, sin embargo merece trato de favor por parte de EE.UU. ¿Y Nepal? Se beneficia de suculentas ayudas económicas estadounidenses. ¿Y qué decir de Yemen o cualesquiera de los estados-pandereta autoritarios del Golfo, en los que abunda el petróleo? ¿Ha pensado Georges Bush iniciar una cruzada contra esos regímenes tiránicos u otros comprometiendo presupuesto y fuerzas armadas?

Parece que no y a miles de kilómetros de distancia, en América Latina, el cuarto productor mundial de petróleo, Venezuela, se enfrenta a una "crisis" que parece ser una sistemática maniobra de acoso y derribo de los de arriba que ven peligrar sus privilegios, una vez frustrado el golpe de estado del 11 de abril promovido y organizado por los que durante tres décadas han ordeñado el país en su beneficio personal, ya sean sindicalistas corruptos o partidos no menos corruptos, por más que se camuflen tras el nombre de Coordinadora Democrática. Fracasado el golpe, la llamada oposición democrática mantiene indefinidamente una huelga convocada por el mayor sindicato ¡conjuntamente con la patronal! El objetivo es que Chávez se vaya, maquillado como petición de elecciones anticipadas. El hecho de que Chávez haya cometido serios errores (al igual que el hecho de que Sadam sea realmente un dictador) no justifica la actitud gangsteril de los 'aliados' en el caso de Irak ni la de los pretendidos demócratas opositores en Venezuela.

¿Tendrá que ver la llamada crisis venezolana con lo que dijo Larry Birns, director de la organización Consejo para Asuntos Hemisféricos: "Estados Unidos tomará la actitud de esperar con tal de que Venezuela no asuma una posición de liderazgo en el ámbito hemisférico. Además, Venezuela garantizará los envíos petroleros y deberá usar su influencia en la OPEP para prevenir el aumento del precio del crudo".

Lo cierto es que Chávez cometió dos pecados contra el sagrado petróleo: se negó y se niega a privatizarlo y ha querido fiscalizar Petróleos de Venezuela S.A. para acabar con el latrocinio de años. No molestó ni inquietó la parafernalia bolivarista y otros teatros, pero, en cuanto tocó el bolsillo, firmó su sentencia.

Por una extraña asociación de ideas, pensando en las crisis de Irak y Venezuela, me he acordado de Al Capone, aquel gangster de Chicago, neoliberal convencido (como tantos otros gangsters), que nunca ocultó su desprecio por las leyes (las regulaciones, los controles, en suma) que impedían a las personas enriquecerse libremente. Puede que no haya tanta diferencia, salvo en cuestiones de forma y fama, entre quiénes están dispuestos a destruir un país o llevarlo al borde de la guerra civil, en aras de la persistencia de una situación de privilegio y enriquecimiento obsceno, y aquellos dispuestos a hacer volar un establecimiento comercial que no les compran cerveza y whisky ilegal a ellos.

Al Capone, cuando sus colaboradores les planteaban problemas aparentemente insolubles les respondía siempre: "Sigue la pista del dinero". En los casos que nos ocupan, aunque con matices diferenciales notables, la pista a seguir sería la del petróleo.

Un teniente general del antiguo KGB le dijo a Rafael Poch, ex corresponsal en Moscú de un periódico español: "En Chicago años veinte a un lado estaba Al Capone y al otro el Estado; ahora hay una simbiosis". Si bien es cierto que parece que se refería a Rusia.



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