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| 10 de diciembre del 2002 |
Los discursos de la crisis
Alfonso Florido
El default y la devaluación son sólo una consecuencia lógica de la convertibilidad, y nunca un mero error o brutalidad de los actuales gobernantes, como empecinadamente atribuyen una gran parte de los comunicadores de diversos medios.
Muchas personas consultadas en las calles suelen hacer un ejercicio de comprensible nostalgia: "Yo antes por lo menos podía comprar en cuotas". Su lógica es la de un tipo cayéndose al vacío desde el noveno piso y que mientras pasa por el quinto nos dice: "Acá en el quinto piso estoy bien, lo jodido es planta baja. Ahí sí que te matan". La "planta baja del default y la crisis" es explicada de diversas maneras. Hoy todos son críticos de lo existente. La derecha en su variante nacionalista y con un discurso peronista -verbigracia Aldo Rico- es crítica de la extranjerización productiva de la última década, habiendo sido sin embargo partícipe de dicho proceso de los ´90. Una variante tecnocrática -personificada en Lopez Murphy- es la crítica el "desorden" económico y moral de la república, que ante la posibilidad de la izquierda en el gobierno afirma: "si la alternativa es más populismo, más desorden, más aislamiento, más mecanismos de destrucción de las reglas de una sociedad organizada bajo la iniciativa privada en materia económica, vamos a un colapso total". Es decir que para "oficial del orden de la economía", este sólo sería un colapso parcial, ante la perspectiva de un gobierno popular. El propio Menem crítica los dos últimos años de gobierno de la alianza, aunque se trate de la misma "criatura económica" que él vió nacer. No hace falta aclarar que a nadie importa lo que dice la UCR. En sus tres candidatos se expresa su impotencia, cuantificada en la perdida de su anterior caudal electoral. Pero en todos es notorio la falta de una conceptualización y diagnóstico de la crisis económica argentina, haciendo recaer todas las tintas en errores personales de ministros de economía, de carácter ora técnico, ora político y sin criticar la lógica misma de la convertibilidad. Todo esto solo ayuda a realimentar la analogía inicial del "precipicio" en la población. De tal suerte que el tema de la fijación cambiaria, históricamente relacionada con crecimiento, volverá una y otra vez como falsas opciones "convertibilidad o dolarización". De todas maneras ningún candidato supera el 20% en la intención de voto, resultado este, que no puede soslayarse, en tanto el que gane no podrá tomar "grandes decisiones" sin chocar violentamente con mas de la mitad de la población que ni siquiera tiene para perder las cadenas. Y para eso ya han comenzado a "blindar" al "partido militar". Los representantes de la "iniciativa privada" (de ideas) Desde el sector empresarial también existe la variedad. Macri - como representante de la llamada burguesía nacional- afirma que la crisis actual es como si hubiésemos pasado por una guerra, analogía poco feliz, dado que quedaron muchos sobrevivientes que cada vez son menos un "ejercito de reserva". Dentro de las organizaciones piqueteras y en las fábricas recuperadas se muestra, que la iniciativa privada no es sinónimo de iniciativa capitalista en Argentina. La preocupación de agrupaciones empresarias en definir reglas para saber cuanto y cómo invertir, se expresa en definir su orden:"Si en el país no se implantan sistemas de premios y castigos no vamos a poder crecer"; descontando que serán ellos los que reciban algún premio en la Argentina del 50% de pobres que han sabido generar. En efecto, el premio para la UIA, es intentar reducir aún más los derechos de los trabajadores de las Pymes. En una directa continuación de las modificaciones realizadas durante la convertibilidad, están negociando con el gobierno, un tope a las indemnizaciones (máximo 3 sueldos de indemnización), retroactivo, Vacaciones "opcionales", fraccionadas, pago de aguinaldo de hasta 12 cuotas, polifuncionalidad obligatoria, etc. Entonces para este sector la crisis es vista como una nueva vuelta de tuerca para "bajar costos", que con tipo de cambio fijo era un argumento ineludible, pero que ahora no tiene más asidero que el poder imponerlo. Sería parte de la famosa refundación de Argentina: "refundar la república luego de refundir la economía". En los organismos internacionales los diagnósticos de la crisis también están en disputa. O´Neill se encuentra enfrentado con el FMI, dado que el organismo salió a defender sus planes de "rescate" de las economías que se encuentran pasando por una crisis, argumentando que no representan un costo para los plomeros y carpinteros de EEUU, como había denunciado el director del tesoro. Tampoco hay acuerdo entre quienes como el director de economía global de la banca Morgan Stanley, S. Roach- que afirma que la explosión de una "burbuja financiera" genera nuevas que terminarían con deflaciones profundas en las economías dominantes y quienes por el contrario afirman que la recesión norteamericana es un fenómeno cíclico pasajero. Desde el gobierno el futuro es "naif", se afirma que la "crisis terminó", o que el acuerdo con el fondo va por "buen camino". Y es que en realidad se ha hallado un valle de relativa estabilidad cambiaria, llevada adelante por medio de tasas de interés elevadísimas a cargo del Banco Central. Se esgrime confianza en un acuerdo con el FMI y el aplazamiento de los pagos de la deuda (este año 7614 millones de pesos sólo con el FMI, el Banco Mundial y el BID)., se aumentan las reservas monetarias desde julio (9460 millones de dólares), y se aseguran ajustes tarifarios que no superarían en 10%, etc. El grueso de los ahorristas ha renovado sus depósitos acicateados por tasas de interés del 50%, primando la alta rentabilidad antes de una mayor seguridad de sus fondos, etc. Pero todo se basa en un artificio endeble: no existe consenso en la sociedad con ningún candidato a presidente, la pobreza lenta pero segura sube con el crecimiento del desempleo que como mínimo es de 200.000 personas al año, se multiplican las organizaciones autogestionadas, generando nuevos problemas institucionales mientras que el freno a la hiperinflación está atado a la "cuerda floja" del nivel de reservas. El ex "golden boy" y experto en finanzas, Martín Redrado ensaya un discurso repetido en ligereza. A poco tiempo de reuniones de la Asociación de Bancos Argentinos, (ABA) en las que afirmaba que la Argentina podía llegar al "investment grade", es decir sin problemas en el acceso a financiamiento internacional, y como secretario de Relaciones Económicas Internacionales (¡y experto en comercio internacional!) argumenta a favor del libre comercio en frases dignas de Heidi con el abuelito : "En los cinco escenarios que nos tienen como protagonistas -esto es, ALCA, Mercosur-Unión Europea, una combinación de ambos, Mercosur-Estados Unidos y el libre comercio mundial-, se muestra que llevando a cero las tasas arancelarias, nuestro producto aumentaría entre un 3 y un 7 por ciento" (sic). Y también es claro que en este nivel no existen los ingenuos. Nuevamente con estos conductores Argentina "se bajará" los aranceles, en una nueva Ronda Comercial esperando la reciprocidad de la UE o de EEUU. Y totalmente autista de lo ocurrido en la última década en Argentina, plantea la novedad de "libre mercado" como solución a la crisis: "La actividad económica no necesita que el Estado le dé una mano. Lo que necesita es que le quite la mano de encima". Como se puede ver hay más sopa... y sólo dejan elegir el caldito con el que nos hervirán.
"Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros." La izquierda siempre fue crítica, pero su discurso histórico como el "no al pago de la deuda externa" ya no sirve de bandera de referencia. La realidad se corrió a la izquierda y hoy se le exige poner positividad en su accionar, es decir "ensuciarse con el barro de dirigir el proceso". Lejos de ello una parte continúa en su "ombliguismo pseudo teórico" de la búsqueda utópica de la pureza. Y otra gran parte -más pragmática- que ha reinterpretado la consigna "que se vayan todos" como un recambio de representantes parlamentarios, primero totales, para luego conformarse con lo que daban en plaza:... el recambio de presidente y vice. Es en definitiva como una burda interpretación "dialéctica" a lo manual soviético: luego de la cantidad, vendrá el salto en calidad. Así se "pone un huevo en cada canasta", con lo que se revela que no existe una estrategia definida, sino muchas tácticas, que redundan en algún tipo de oportunismo. Y no se trata de no dar una batalla "por arriba", sino de mantenerse acorde a lo analizado previamente. Es decir que si se afirma activamente el que se vayan todos, y se habla de una "crisis terminal", o "colapso económico", se piensa por ende en la no recomposición del sistema en Argentina. No se puede a la vuelta de la esquina hacer cualquier cosa. Si se fracasa en la movilización para frenar un fraude, no se puede luego participar en él, "por no quedar afuera". Por lo tanto: ¿Cuál es la "cláusula gatillo" por la que la izquierda no participaría de un comicio? Si mañana Duhalde dice que se elige solo "director de ceremonial", ¿nos presentamos? Si no se especifican dichos parámetros, parecería que más allá del discurso encendido, siempre se prestarán a un juego legitimizador del que gane el año que viene. En definitiva, cualquiera sea la posición que se adopte al respecto, debería existir una apuesta fuerte de la izquierda, en decir siempre lo que se hace y hacer lo que se dice, para demostrar y no sólo mostrar su radical diferencia con el resto de partidos del sistema. |
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