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| 30 de septiembre del 2001 |
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Ataque a Estados Unidos Las becas Bin Laden * Rocío Silva Santisteban
El alcalde de Boston ha declarado alerta durante 48 horas en toda la ciudad. No se dice exactamente por qué, pero se insinúa que se trata de otra amenaza de bomba. Hace seis días se desalojó un edificio público de la Plaza Copley y hace cinco se exhibió en la televisión la licencia de conducir expedida en Boston de un sospechoso de actos terroristas, por supuesto, de ascendencia árabe. Algunos jóvenes comentan que todo esto forma parte de la clásica paranoia post atentados, nosotros, que conocemos el clima del terror como la palma de nuestras manos, sabemos que ante el acto terrorista es casi imposible prevenir. El olor del miedo es la mejor forma de estar alerta. Eso no se dice. Tampoco se habla en voz alta de las becas Bin Laden.
Se trata de un secreto a voces que corre como lo hacen los chismes en un pueblo latinoamericano: versiones de una verdad ligeramente falseada, exagerada, maximizada. Pero con un poderoso núcleo de realidad. Efectivamente, el Grupo bin Laden luego del primer atentado al Word Trade Center en 1993 donó un millón de dólares al Centro de Posgraduados en Diseño de la Universidad de Harvard para investigaciones en arquitectura islámica. Un año después, Bakr Mohammad bin Laden hizo lo propio con la escuela de Leyes de la universidad para sustentar una cátedra en Derecho islámico para profesores visitantes. Precisamente en Cambridge, zona donde se encuentra la universidad al otro lado del río Charles pero dentro del Boston metropolitano, Abdullah bin Laden, otro de los 54 hermanos, poseía un prestigiosos estudios de abogados. Con ambas donaciones se mantienen las respectivas becas de dos mil dólares cada una, no obstante, menos jugosas que las becas bin Laden de investigación en estudios orientales de la universidad de Oxford, Inglaterra, con muchos más años de vigencia. Las tres becas no son para estudiantes sino para investigadores y, por supuesto, llevaban el nombre del padre de todos: Mohammad bin Laden. Al enterarse el pueblo de Boston de la discreción cómo se había manejado el tema de las donaciones de la familia bin Laden saltó la liebre. Sin embargo sigue tratándose de un tabú y es casi silenciado en los medios estadounidenses. El encargado de prensa de la universidad, Joe Wring, manifestó al diario alemán Die Zeit que no había ninguna relación actual entre el Grupo bin Laden y Harvard. Asimismo, el coordinador de estudios orientales de Oxford, agotado por las presiones, sostuvo al mismo diario que "todo el que sabe algo sobre Oriente conoce la importancia de la familia bin Laden". La municipalidad de Cambridge, Masachussetts, ha conminado a los directivos de Harvard para que donen cinco millones de dólares. En una resolución aprobada ocho contra uno por el consejo municipal este pasado lunes se "urge" a la universidad la donación de esa suma "para limpiar su conexión con el terrorismo islámico". Harvard ya había dispuesto un millón de dólares para "educación para las esposas y los hijos de las víctimas" pero ahora no sabe cómo reaccionar ante esta papa hirviendo. Mientras tanto en el campus de la universidad de Harvard, dorado por las hojas del otoño, siguen mezclando sus pisadas norteamericanos, judíos y árabes. (*) También publicado en El Comercio. Perú, septiembre del 2001. |
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