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29 de septiembre del 2001


Ataque a Estados Unidos

EEUU: Uniformidad, distorsión y censura en los medios


Ciberoamérica. México, 28 de septiembre.



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Especial

Ataque a
Estados Unidos

 

En el contexto de la campaña internacional contra el terrorismo promovida por Washington, el Pentágono lleva a cabo una "guerra de información" que tiene preocupado a algunos sectores de la prensa estadunidense. Según el crítico de medios de The Washington Post, Howard Kurtz, hay una "creciente expectación" entre los periodistas sobre el manejo informativo del gobierno en torno al conflicto.

El pasado lunes 24, un funcionario aseguró que este nuevo tipo de contienda incluirá mentir a la prensa y controlarla. "La defensa de la nación podría implicar límites a la libertad de expresión", reconoció.

Poco después, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, declaró que la censura y la restricción noticiosa es vital en la estrategia del Pentágono: "podría haber circunstancias en las cuales sería necesario no ofrecer la verdad".

Si bien la manipulación de los medios ha sido práctica común de los gobiernos estadunidenses en época de crisis, desde la guerra de Vietnam, el tema ha sido un asunto importante para los jerarcas castrenses. En la Guerra del Golfo, el Pentágono censuró la información y limitó el acceso de los reporteros a los campos de batalla. De hecho, todas la imágenes difundidas fueron proporcionadas por fuentes militares. Durante su alocución ante el Congreso, el pasado 20 de septiembre, el presidente George W Bush dijo que esta contienda no se verá completa por televisión. Señaló que sólo algunas misiones serán de conocimiento público, pero que habrá otra cantidad de operativos que se mantendrán en secreto.

Más allá del aspecto de la seguridad nacional y de procurar el buen ánimo de los ciudadanos, esta "guerra de información" tiene otro objetivo.

A partir del martes negro, Washington ha vigilado de cerca la labor periodística de la radio, la televisión y la prensa escrita. Muchas manifestaciones contrarias a la idea del patriotismo y a la campaña contra el terrorismo han sido vetadas, al parecer sistemáticamente. Varias canciones populares fueron borradas de la programación de las radiodifusoras por orden directa del gobierno.

El fin de semana pasado bloquearon las transmisiones de la Voz de América porque uno de los programas incluía una entrevista con un líder del régimen talibán en Afganistán. Según Danny Schechter, director ejecutivo de MediaChannel.org, este acto es destacable porque "estamos presenciando la censura directamente a petición del Departamento de Estado".

Pero no sólo es lo que ve y lee la audiencia. Para los corresponsales en Estados Unidos del diario mexicano La Jornada, Jim Cason y David Brooks, "parece haber una creciente campaña en este país para asegurar la lealtad de los periodistas con el nuevo esfuerzo bélico".

En Baltimore, una estación de televisión obligó a los locutores de noticias a leer, uno por uno frente a las cámaras, una declaración apoyando la nueva guerra lanzada por Bush. Según expertos, uno de los problemas parece radicar en el hecho de que las críticas al gobierno en este momento se ven como actitudes antipatriotas: "lo delicado es balancear la necesidad de unidad nacional por un lado, que de alguna manera requiere un nivel de lealtad de los ciudadanos y de la prensa, y el compromiso de esta nación con los valores de libertad y acceso informativo".

El programa charla y humor político Politically Incorrect del actor Bill Maher, que se trasmite cinco días a la semana en la cadena ABC, fue cancelado la semana pasada por tres estaciones locales debido a comentarios hechos por el humorista que no fueron considerados oportunos. "Hemos lanzado misiles desde 2 mil kilómetros de distancia, ¡Eso es cobardía!", dijo el cómico.

También existe una fuerte tendencia de autocensura en los medios informativos. Cecilia Alvear, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos en ese país, advirtió: "es alarmante (...) la gente se siente más americana que reportera". Javier Lizarzaburu, corresponsal de la BBC en Washington, destaca este aspecto: "hay quienes temen que ya cayeron las primeras víctimas de un eventual conflicto, la información y la imparcialidad. No se trata sólo de la manera en que cubrirá la prensa la respuesta militar a los atentados del 11 de Septiembre, sino su desempeño desde esa fecha".

Este aspecto es seguido especialmente por el sitio web alternativo Media Channel, de tal suerte que promueve un foro en el que pretende contestar algunas preguntas inquietantes: ¿Son objetivos los reportes de la prensa global?, ¿Qué historias se están contando?, ¿cuáles tendencias se destacan?, ¿se tratan los temas con responsabilidad, atendiendo la diversidad de puntos de vista?

Danny Schechter explica: " The New York Times publicó este 26 de septiembre algo que en Media Channel hemos consignado desde el ataque, en todo el mundo muchos dudan sobre las intenciones de Estados Unidos en esta cruzada antiterrorista".En un editorial, The Washington Post exhortó al gobierno a resistirse a la tentación de aplicar la censura: "escuchamos frecuentemente que la única manera de vencer al terrorismo es conservando las libertades que otorga esta nación. Eso incluye el derecho de los ciudadanos a decir lo que piensan y a conocer el sentir de los enemigos".



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