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La insignia
24 de septiembre del 2001


Ataque a Estados Unidos

El pozo endiablado


Neville Cross y María Elsa Vogl
El Nuevo Diario. Nicaragua, 23 de septiembre.



La insignia


Especial

Ataque a
Estados Unidos

 

I

En tiempos tan turbulentos, es mejor encontrarse al diablo en un pozo a que nos sorprenda el infierno cayendo del cielo.

Nuestros votos porque la humanidad supere con cordura los drásticos cambios que impondrán las acciones terroristas en Estados Unidos de Norte América.


II

Se dice que a mayor sencillez mayor credulidad, quizás por falta de sencillez seamos escépticos, pero los diablos existen, creamos o no, todo es cuestión de que nos pongamos de acuerdo sobre la naturaleza de estas criaturas.

Cada cual tiene su propio infierno y cree en sus propios demonios. Les contaremos de los demonios que nos hemos encontrado.


III

En nuestra pequeña finca, un caballo, tradicionalmente manso, un buen día amaneció con el demonio adentro y se deshizo del mejor jinete tirándolo al suelo.

El capataz, también endiablado por el errático comportamiento del equino, intentó sacarle el demonio a palos. . Sin ser brujos sabemos que haberlo dejado ensillado bajo el sol, sin agua ni alimento, le había metido el diablo en el cuerpo y que éste no era a palos que saldría. Mejor exorcismo hubiese sido darle unas palmaditas, ponerlo a la sombra, darle agua y pienso frescos y quizás hasta un baño.


IV

Los perros, también pueden endemoniarse, sin volverse cadejos, con solo que les rompamos su rutina, como la hora de regreso de su dueño, así lo comprobamos. Los demonios perrunos se apoderarán de él; entonces podrá angustiarse cuando ve salir a su dueño e inclusive, mostrar agresivamente su descontento cuando su dueño regresa.

Los nicas tenemos a nuestros brujos para estos casos, los gringos tienen a sicólogos de mascotas que igual le sacan los demonios a los perros con costosas sesiones, ansiolíticos y tranquilizantes.


V

A lo que íbamos con el título. ¿Saben ustedes que los pozos tienen vida?. Como todos nuestros órganos, los pozos se fortalecen con el uso y se enferman y hasta mueren por desuso. Y un pozo muerto atrae demonios. La muerte y el demonio son aliados frecuentes. Viéndonos en posesión de un pozo muerto y diz que endiablado, a pesar de nuestra incredulidad, llamamos a un pocero para que lo reviviera. El pocero nos advirtió seriamente: jamás bajaré al fondo de un pozo muerto, sin antes sacarle los demonios. Aceptamos por curiosidad y necesidad de obtener agua.


VI

El pocero lanzó gasolina al fondo del pozo y luego también lanzó un costal lleno de hojas secas encendido en llamas. El costal explotó al descender y al incendiar la gasolina del fondo, hubo una segunda explosión. El brocal del pozo se convirtió en la boca del infierno. Por dos horas lanzó una corriente de humo negro que extrajo todos los demonios que el pozo tenía. De no verlo no lo hubiéramos creído, la cálida y oscura corriente de aire al salir arrastraba consigo restos de culebras, murciélagos, alacranes, cucarachas y toda clase de demoníacos animales que se albergan en los pozos muertos.

Junto a los restos de animales, nos aseguró el pocero, salieron los diablos del pozo. Prueba de ello es que tras varias semanas de arduo trabajo, agua límpida y abundante bendijo el empeño.


VII

Los demonios se encargan de enseñarle a los poceros escépticos, a dueños de pozos muertos y de animales endiablados, que en las mentes de los canes y equinos y en las profundidades de los pozos muertos, los diablos realmente existen. A quien no crea en diablos, le invitamos a mirar con nuevos ojos los " toros encohetados" de la Gritería, Santo Domingo y otras fiestas patronales.

Esperamos que los demonios del futuro del planeta tierra, sean tan benignos como éstos que les hemos narrado.

Managua, 20 de septiembre de 2001


(*) Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores.



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