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| 22 de septiembre del 2001 |
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Ataque a EEUU El mundo, en la encrucijada Jun Rail
El último párrafo del comunicado de prensa dado a conocer ayer por Amnistía Internacional sobre la crisis mundial generada a raíz de los atentados del 11 de septiembre dice que «ha acogido satisfactoriamente la declaración presidencial del Consejo de Seguridad formulada el martes 18 de septiembre y recuerda que existen varias alternativas para hacer que Osama bin Laden rinda cuentas ante la justicia. »
Puestos en contacto con la oficina de prensa internacional de la organización, el portavoz ha aclarado que el comunicado no pretende insinuar que Amnistía Internacional acepte que Bin Laden sea el principal sospechoso, sino que la intención de la organización es pedir al Consejo de Seguridad que estudie todas las medidas posibles antes de recurrir a la intervención armada. Por esa razón, prosiguió el portavoz, se hacía referencia a la propia declaración del Consejo de Seguridad sobre las medidas de no intervención armada disponibles, éstas relacionadas específicamente con Bin Laden como se establecía originalmente en la Resolución 1.333, publicada en diciembre del 2000. La mención tenía por objeto demostrar que tales medidas existen al margen de quién sea el sospechoso. La organización afirmó: «No nos pronunciamos respecto a la identidad del sospechoso o los sospechosos.» Por otra parte, Amnistía Internacional expresa profunda preocupación ante la posibilidad de que la población civil acabe siendo la principal víctima de una intervención armada, dado que las violaciones de los derechos humanos suelen incrementarse notablemente en situaciones de ese tipo; en cualquier caso, AI no adopta postura alguna sobre la intervención armada como tal. El pueblo de Afganistán ha sufrido las consecuencias de hambrunas, guerras y violaciones de los derechos humanos durante décadas. Deben adoptarse todas las medidas que sean posibles para impedir que el pueblo afgano acabe siendo la víctima principal de un posible ataque contra Afganistán. De momento, subraya la organización, sólo la amenaza de ataque ha tenido ya consecuencias para la situación humanitaria y de derechos humanos en el país. La posibilidad de una intervención armada ha acelerado el flujo de millares de civiles que ahora huyen por temor a un posible ataque. La amenaza de la guerra ha obligado a las agencias humanitarias a retirar a su personal de Afganistán. Según responsables del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), al menos cinco millones de afganos necesitan urgentemente alimentos, dado que las reservas alimentarias en el país durarán sólo dos semanas. Afganistán se enfrenta al peligro de una crisis humanitaria a consecuencia de la persistencia de las violaciones de los derechos humanos, de guerras previas y de la peor sequía en 30 años. Los derechos humanos en Afganistán En cuanto a la situación de los derechos humanos en Afganistán, Amnistía Internacional afirma que, en el contexto del persistente conflicto entre el régimen talibán y las fuerzas de oposición, siguen recibiéndose informes sobre abusos contra los derechos humanos, entre ellos detenciones arbitrarias y torturas. En la actualidad hay millares de personas recluidas a causa de su origen étnico, opiniones políticas o creencias religiosas, o por la relación que se cree que tienen con facciones rivales; muchas de esas personas están privadas de libertad sin que en su contra se haya formulado cargo alguno y sin haber sido juzgadas. Además, la inmensa mayoría de ellas se encuentran recluidas en zonas controladas por los talibanes, que ejercen su dominio sobre aproximadamente el 90 por ciento del territorio afgano. A otros los han condenado a penas severísimas, como la amputación o la flagelación. En el año 2000, al menos 15 personas fueron ejecutadas en público, entre ellas una mujer a la que se dio muerte por lapidación. Los talibanes siguen imponiendo durísimas restricciones sobre conductas y comportamientos estrictamente personales como medio de aplicar su particular interpretación de la ley islámica, prosiguió el portavoz de AI. A las mujeres se les sigue negando el acceso a la educación, al empleo, a la atención médica y a la libertad de circulación, y son víctimas de intimidación y represión diaria. Los talibanes han usado el desplazamiento forzado de población civil para hacerse con el control de territorio en zonas del norte de Kabul, generando así una gravísima crisis humanitaria. A lo largo del año 2000, Irán, Pakistán y Tayikistán cerraron sus fronteras a decenas de miles de refugiados afganos. Amnistía Internacional lleva años realizado actividades de campaña contra los abusos de derechos humanos en Afganistán, por lo que hay quien se pregunta si no sería esta una buena ocasión para librar al país de sus opresores. No obstante, la postura de AI, aclaró el portavoz de la organización, es no denunciar a Estados ni sistemas de gobierno como tales en su conjunto, sino trabajar para que garanticen el respeto a los derechos humanos fundamentales. Amnistía Internacional ni aprueba ni se opone al recurso a la fuerza y siempre intenta que se garantice el respeto a los principios básicos del derecho internacional humanitario y de derechos humanos. Por último, y en relación los trabajadores de ayuda humanitaria que todavía están privados de libertad en Afganistán, detenidos entre el 3 y el 5 de agosto del 2001 en Kabul (24 empleados de la agencia de ayuda humanitaria Shelter Now: 16 afganos, 4 alemanes, 2 australianos y 2 estadounidenses), el portavoz de la oficina de prensa de AI declaró que por una parte, los cargos que se imputan a los extranjeros se centran principalmente en el argumento de que estaban haciendo proselitismo cristiano, motivo por el cual es posible que se trate de presos de conciencia. Por otra parte, se desconoce cuál es la naturaleza de los cargos que se han formulado contra los afganos, aunque puede que tengan alguna relación con su presunta conversión al cristianismo. Sobre este caso no se han recibido últimamente más novedades, aunque un ministro del régimen talibán ha dicho que el proceso judicial al que están siendo sometidos seguirá su curso. Una delegación diplomática que visitó Kabul en relación con estas detenciones ha tenido que abandonar el país junto con otros expatriados debido a motivos de seguridad a la vista de los recientes acontecimientos. |
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