La insignia
16 de febrero del 2001


Colombia: Entrevista con el comandante Alfonso Cano

«El acuerdo nos evitó un salto al vacío»


Gloria Castrillón Pulido
El Espectador. Colombia, 14 de febrero.

Enviado por Red Resistencia.


Es el principal ideólogo de las FARC y pertenece al Secretariado de la organización. El pasado 9 de febrero, refrendando su jerarquía guerrillera, tras el Alto Comisionado de Paz, repitió la lectura del Acuerdo de Los Pozos. Es el comandante Alfonso Cano, quien en diálogo con El Espectador evaluó el futuro de la negociación Gobierno-Farc.


-¿Cómo ve el Acuerdo de Los Pozos y las críticas de que el proceso le abrió pasó a la comisionitis?

-Es un documento bueno para Colombia, porque nos evitó un salto al vacío. Proyecta las posibilidades de seguir solidificando el proceso, pero necesita apoyo de la mayoría del país para sacarlo adelante. El encuentro no era para culminar un proceso de discusiones con acuerdos previstos. Fue una reunión coyuntural muy difícil, donde había la posibilidad real de que se hubieran interrumpido las conversaciones. Se trataba de salvar la situación y se abrieron canales para abordar temas decisivos. El presidente Pastrana estuvo en la actitud de salvar el proceso y comprometerse con él.

-¿Cómo vislumbra la comisión de personalidades que dará recomendaciones sobre paramilitarismo?

-Nosotros mantenemos una posición vertical en torno al paramilitarismo. El Gobierno insiste en que tiene una estrategia para derrotarlo. Es muy complejo quedarnos parados en esa discusión. Esta comisión podrá aportar visiones más frescas y menos alinderadas sobre el tema. Igual con lo que tiene que ver con el desescalamiento del conflicto. Son muchos factores que inciden en la crudeza de la confrontación.

-¿Pero se abordará la problemática del secuestro, de los cilindros-bombas o de los menores en el conflicto?

-Hablamos del conflicto colombiano. Nos interesa que el Estado no siga ejerciendo actividades de terror sobre la población, que el Gobierno cambie su visión de estar botando gente sin empleo a la calle. Hay que discutir si eso disminuye el conflicto y qué tipo de componentes tiene su desescalamiento. Somos conscientes de que la guerra le gusta a poca gente. Pero no estamos aquí por gusto sino porque nos impelieron a combatir. Los cuarteles de policía y bases militares están enclavados en medio de la población. Hemos pedido a los pobladores que reclamen que los cuarteles sean retirados de cerca de sus viviendas y no han sido escuchados. Se toma a la población civil como escudo. Eso ha generado que, dentro de las limitaciones que tenemos para abocar acciones ofensivas, por falta de técnica o de recursos, utilicemos armamento que no tiene la precisión requerida y causa efectos diferentes a los que queremos. Es el caso de las rampas que envían los cilindros. Estamos analizando la conveniencia o no de seguirlas utilizando en medio de la población. Habrá que discutir con el Gobierno el tema de explosivos en la confrontación militar.

-¿Y el secuestro?

-Sacamos una resolución. Estamos trabajándola a fondo y nos ha dado resultados. Mucha gente voluntariamente se ha presentado a los frentes a conversar para efectos de pagar los impuestos. Somos conscientes de que no es una herramienta positiva. Por eso trabajamos para evitar que suceda. Es que cada vez somos más grandes y las necesidades económicas son mayores. Eso crea una contradicción difícil de resolver en la práctica. Los afectados por problemas como el secuestro o la recolección de finanzas de la insurgencia son una mínima parte de la población con mucho poder. Es un problema, pero no el que afecta prioritariamente al conjunto de la población.

-¿Pero existe voluntad sobre la necesidad de eliminar esa práctica?

-No nos oponemos a abocar el tema del DIH. De hecho, está en la agenda. Nos preocupa que detrás de esa discusión se escondan temas como los llamados derechos humanos de segundo y tercer nivel, que tienen que ver con la salud, el empleo o la vivienda. El desescalamiento del conflicto está ahí, pero eso no puede ocultar que en el fondo estamos discutiendo un problema de poder político. Por lo pronto hemos acordado que el tema del secuestro se debe discutir y que no hay temas vedados en la mesa.

-¿Y qué va a pasar con el reclutamiento de menores de edad para la guerra?

-Tenemos normas que datan de la Séptima Conferencia, y allí se dice que podemos reclutar personas mayores de quince años, que para esa época era norma mundial. Eso fue modificado por Naciones Unidas. Habrá que discutir si se puede cambiar la norma. A nosotros nos interesa la niñez, pero hay que manejar el tema con seriedad. No puede ser tema propagandístico. El problema es de fondo, del trato a la niñez en un país como Colombia.

-Ustedes han dicho que el Plan Colombia escala el conflicto. ¿Cómo asumen la discusión en este punto?

-El Plan Colombia fue diseñado para erradicar cultivos de coca y amapola. ¿Por qué para hacerlo tienen que traer helicópteros con ametralladoras punto cincuenta y crear unidades militares nuevas? Dicen que las Farc viven de eso y que protegen los cultivos. Eso no es cierto. Por eso firmamos el punto de que las Farc no están contra la erradicación. Nunca lo hemos estado. A lo que nos oponemos es a que erradiquen a la brava. Tiene que acordarse con la población, con alternativas ciertas, no como hacen en Putumayo, dándole dos millones a la gente. Además, esa erradicación no puede afectar el equilibrio ecológico. Quedó firmado por el Presidente.

-¿El Gobierno se comprometió a parar las fumigaciones? ¿Quiere decir que el Plan Colombia será discutido en la Mesa?

-Si llegan a fumigar, el Presidente Pastrana estaría contradiciendo el acuerdo, porque está dañando el equilibrio del ambiente. Manuel Marulanda dijo que el tema se seguiría tratando. Por lo pronto hay temas que tocan por las esquinas con ese aspecto. El problema es cómo solucionarle el hambre a la gente, y esa estrategia debe ser elaborada por los colombianos y no por los de afuera.

-¿ Y cómo ve la participación de un grupo de países amigos en la negociación Gobierno-Farc?

-Eso está abierto. Esta primera reunión es muy amplia. La idea es informarlos, escuchar qué ideas tienen y analizar cómo podemos vincular más la ayuda internacional al proceso de reconciliación entre los colombianos.

-¿El Acuerdo puede blindar el proceso frente a la campaña electoral?

-Es posible. Es importante la reunión que podamos desarrollar con los firmantes del Acuerdo de Caquetania, y que quienes desde los partidos políticos, los gremios o distintas instancias de la sociedad han sido críticos del proceso, puedan venir a hablar civilizadamente y crear un ambiente que permita una disputa electoral que cuente con la mayor limpieza posible.

-¿Le gustaría ver en ese grupo a Álvaro Uribe Vélez? Hay quienes dicen que sus posibilidades electorales dependen del futuro del proceso de paz.

-Desde que haya disponibilidad de discusión civilizada, hay que hablar con mucha gente. Se crearon todas las posibilidades para que hagamos de esto un proceso civilizado. En cuanto a posibilidades electorales, me parece que desde que se inventaron la politología, siendo un ejercicio válido, están enredando la política, porque la especulación se aumentó y se generan tesis, encuestas y titulares que pueden tener consecuencias fatales.

-Pero ustedes influyeron para que Pastrana llegara a la Presidencia.

-Son lecturas de ustedes. Lo que sé es que todo esto hace referencia a una foto.

-¿Y el acuerdo de Los Pozos le da la gasolina suficiente al proceso para que dure lo que resta del Gobierno?

-Pensemos en que sea el combustible necesario para desarrollar el proceso, no para beneficio de campañas o de personas. Ojalá dure hasta que firmemos la paz.

-¿Y cómo va el Movimiento Bolivariano?

Estamos construyéndolo a nivel de bloques. Vamos a ver este año cómo hacemos presencia política más activa a nivel nacional. La clandestinidad sigue, pero estamos en capacidad de mostrar más gente. Gente del Movimiento Bolivariano, independientemente de si tienen pistola en la cintura. La idea también es seguir integrando gente que no sea guerrillera. No hay que olvidar que mostrar a alguien significa esconderlo. Estamos arreglando esos mecanismos. Para la próxima campaña presidencial, no descartemos nada.



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