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| 2 de enero del 2001 |
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Circulación de ideas y tráfico de cibernautas a finales del siglo XX
Naief Yehya
Ética e ideas
La liberación de los autores Lo indudable es que la red sigue siendo un territorio desconocido y extraño en el que las leyes del "carnespacio" no operan como se espera. Un ejemplo interesante fue el reciente fracaso del superprolífico autor megabestselleriano, Stephen King, quien quiso servirse de la red para iniciar una guerra de liberación en contra de las editoriales. En junio pasado King lanzó sin ayuda de su editor una novela por entregas en su página web para ser vendida directamente al público. The Plant cuenta la historia de una enredadera maléfica que aterroriza una editorial. La historia es una obvia metáfora de la red y la industria tradicional del libro con la que el novelista pensaba declararle la guerra al proceso convencional de publicar. King estableció que publicaría los capítulos de la historia para ser bajados a cambio del pago voluntario de un dólar por cada lector. Para que la historia continuara, por lo menos setenta y cinco por ciento de los lectores debía pagar. Este mes King anunció que suspendería The Plant, ya que debía consagrase a escribir otras novelas tradicionales. El novelista no mencionó que el número de lectores de The Plant había caído de 120 mil a menos de cuarenta mil ni que sólo cuarenta y seis por ciento de ellos había pagado. En cualquier caso, el libro electrónico de King superó por mucho las ventas de los libros electrónicos más exitosos, que en el mejor de los casos venden menos de diez mil copias. La excepción sería la novela Riding the Bullet, también de King, que publicó Simon & Schuster como libro electrónico y vendió más de 500 mil ejemplares. Más sobre la catástrofe de las empresas de internet El año 2000 termina con la lúgubre sospecha de que la utopía de bienestar y riqueza que prometían las nuevas tecnologías digitales se ha desvanecido. Tras meses de crecimiento impresionante, cientos de empresas de la nueva economía digital quebraron en cuestión de semanas, dejando tras ellas una cauda de deudas impagables e inversionistas devastados. Hablamos del mercado de los "punto coms" o "dot coms", empresas de internet o compañías que proveen algún tipo de servicios o venden productos mediante la red. Rara vez estas compañías eran rentables pero lograban fascinar al público por la promesa de su potencial. El ejemplo más interesante es Amazon, cuyas acciones aumentan de precio a pesar de que las pérdidas de la empresa van en aumento. Durante el clímax del frenesí de los "dot coms", que tuvo lugar este año, docenas de empresas lograron valuarse en miles de millones de dólares, en lo que parecía un glorioso futuro para compañías como pets.com, Freeinternet.com o Living.com. Pero éstas agotaron sus recursos y se evaporaron. Muchas otras empresas irán desapareciendo en la medida en que se les vaya agotando el capital. Por ejemplo, las acciones de DoubleClick, el gigante de la publicidad en internet, valían 135,25 dólares en enero; a inicios de diciembre valían sólo doce. Tan sólo en octubre pasado, se perdieron alrededor de seis mil empleos en esta área. Hay que tomar en cuenta que para las muchas empresas que hoy están tratando de liquidar sus propiedades, uno de los bienes más valiosos es nada menos que la base de datos de sus clientes, de manera que la información privada de millones de usuarios y consumidores cambiará de manos y será usada para los más diversos e inesperados fines. |
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